Todo lo que necesitas saber sobre la gingivitis

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Es la enfermedad periodontal más frecuente a nivel mundial, afecta a prácticamente al 100% de la población en algún momento de su vida y es a la vez un problema muy fácil de prevenir y tratar. Hablamos de la gingivitis, una afección bastante común que provoca la inflamación y el sangrado de las encías.

Sin embargo, que sea habitual no quiere decir que se le deba ignorar. Conocer sus causas y síntomas te puede ayudar a evitar enfermedades más serias como la periodontitis, que puede llevar a la pérdida de alguna pieza dental.

Por eso, en esta nueva entrada de nuestro blog queremos explicarte todo lo que debes saber sobre la gingivitis para que sepas cómo detectarla y puedas acudir a tiempo a tu dentista de confianza.

¿Qué es exactamente la gingivitis?

Seguramente habrás oído hablar en más de una ocasión de las enfermedades periodontales, un conjunto de trastornos que afectan a los tejidos que sostienen los dientes y que, si se dejan avanzar sin tratamiento, pueden llegar a destruirlos provocando incluso la pérdida total o parcial de piezas dentales.

Se producen principalmente por las bacterias que se acumulan sobre dientes y encías y que forman lo que se conoce como placa dental.

Pues bien, la gingivitis es una fase temprana de la enfermedad de las encías en la que se presenta inflamación, enrojecimiento y muy frecuentemente sangrado al momento del cepillado.

La gingivitis puede afectar a cualquier persona a cualquier edad y es una enfermedad periodontal completamente reversible con el tratamiento y los cuidados indicados. Lo que es importante recordar, es que si no se trata a tiempo puede desencadenar en una periodontitis o piorrea, una enfermedad más grave en la que se puede producir la destrucción del hueso que sujeta al diente.

¿Qué causa la gingivitis?

Como mencionamos más arriba, la principal responsable de la gingivitis es la placa dental. Una capa pegajosa y apenas visible que se forma constantemente en los dientes y es generada por la saliva, las bacterias y la acumulación de restos de comida (también es la causante fundamental de la caries dental).

Es por esto, que una mala higiene bucal puede influir directamente en que tengamos gingivitis. Pero esto no es lo único que puede afectar.

Ciertas infecciones o enfermedades sistémicas, los cambios hormonales producidos por el embarazo, la diabetes no controlada, el uso de ciertos medicamentos como las píldoras anticonceptivas, los dientes mal alineados o los aparatos dentales mal colocados o contaminados, también son factores que aumentan el riesgo de padecer la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas de la gingivitis?

Si la gingivitis es leve, muy probablemente no presente ningún signo. Sin embargo, nunca está de más tener en cuenta que los síntomas más comunes de la gingivitis incluyen:

  • Encías hinchadas con apariencia rosa oscuro, rojo brillante o púrpura.
  • Encías blandas que pueden ser dolorosas al tacto.
  • Sangrado durante el cepillado o mientras haces uso del hilo dental.
  • Mal aliento o halitosis producida por la acumulación de placa dental.
  • Encías retraídas (que se suben y dejan expuesta la raíz).

¿Cómo prevenir y tratar la gingivitis?

La mejor forma de prevenir la aparición de gingivitis es tener una rutina de limpieza bucodental adecuada y minuciosa que incluya el cepillado al menos tres veces al día, así como el uso de hilo dental.

Acudir al odontólogo con regularidad también es importante. Lo más recomendable es visitar al dentista al menos una vez al año. De esta manera será más sencillo detectar la gingivitis en una fase temprana y también podrás someterte a una limpieza dental profesional para eliminar todos los restos de placa, sarro y bacterias de la superficie de los dientes que no pueden ser removidos con un cepillo normal, utilizando instrumentos especializados.

¿Te gustaría saber qué tan propenso eres a sufrir enfermedades periodontales? Este autotest de salud gingival realizado por la Sociedad Española de Periodoncia te puede dar algunas pistas. Y recuerda: una encía sana no debe sangrar y, si lo hace, es señal de que tienes que prestarle un poco más de atención a tu salud bucodental.

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